¿Celebrar más de 110 años? 42 mujeres y un hombre los han contado

No tomen ron, ni un sorbo. Ese es el consejo que Violet Mosse Brown repite cada vez que le preguntan cuál es el secreto de una vida larga. Violet no es científica, hasta hace poco era la cuidadora del cementerio de la Parroquia de Trelawny, en el occidente de Jamaica. Aun así, es toda una autoridad en el tema. Con 117 años y 44 días de vida es el ser humano más viejo del planeta. Un título nada despreciable si se tiene en cuenta que, según Naciones Unidas, en el mundo solamente una de cada siete millones de personas supera los 110 años.

Haga el siguiente test y averigüe si podría vivir más de cien años.

Si existiera el club de los supercentenarios, como se les dice a estas personas muy longevas, Violet sería la presidenta, pero, ¿cómo estar seguros de que ella tiene el récord de años acumulados? ¿Quién lo certifica? No basta con contar las velitas en su pastel de cumpleaños. El problema es que no hay ninguna institución oficial que se dedique a rastrear, entre los más de 7.300 millones de mortales, a los más veteranos. O por lo menos así había sido hasta 1990 cuando aparecieron los primeros cazadores de supercentenarios.

Hoy el Grupo de Investigación en Gerontología (GRG), su nombre oficial, suma 500 personas en todo el mundo y es una especie de red internacional de detectives que identifica a los más viejos entre los viejos. Sus miembros, todos voluntarios, siguen cualquier pista, un rumor, un comentario en una red social o una nota de prensa sobre el cumpleaños de alguien de más 110 años.

 Luego, contactan al supercentenario y a su familia. Ahí empieza la labor más difícil: deben recolectar las pruebas para comprobar que el abuelo en cuestión tiene los años que dice. Se valen de actas de nacimiento y de matrimonio y de cualquier otro documento oficial en el que se registre su edad. Hacen todo para esquivar a los timadores y sí que los hay.

“Tuvimos el caso de un hombre que aseguraba que había nacido en 1889. Juraba que tenía 128 años. Entonces comenzamos a atar cabos y descubrimos que su mamá había nacido en 1890. Su historia era imposible. Al final, apenas tenía 106 años” le contó a EL COLOMBIANO Robert D. Young, el director de la División de investigaciones y bases de datos del (GRG).

Una vez se supera el siglo de vida hay quienes hacen todo por tener sus quince minutos de fama. De acuerdo a las estadísticas del GRG , el 98 por ciento de las personas que dicen tener 115 años o más miente o no logra demostrarlo. Ser certificado como supercentenatio no es fácil. De hecho, el GRG es tan estricto en su proceso de verificación que desde el 2000 es el proveedor oficial de los récords Guiness en materia de longevidad.

Lo más impactante de su labor es que los cazadores de supercentenarios no reciben un centavo a cambio, hacen todo en nombre de la ciencia. Una vez comprueban que un supercentenario efectivamente lo es, lo registran en la página web (www.grg.org) y toman muestras biológicas que serán estudiadas por varios grupos de investigación de universidades adscritas que buscan el secreto de la longevidad o en su defecto, pistas sobre cómo envejecer saludablemente.

Ser mujer -nueve de cada diez supercentenarios son del género femenino-, tener un peso saludable, poder caminar a buen ritmo y ser autónomo y emocionalmente estable son algunas características que comparte la población de más de 110 años, según el GRG. “También duermen bastante y son personas muy independientes”, agrega Young.

Y aunque la ciencia aún no ha estudiado la hipótesis de Violet sobre la relación entre la longevidad y el consumo de ron, sí ha dedicado años de estudio para identificar las claves para que una persona supere los cien años con una buena calidad de vida. José C. Millán Calenti, jefe del grupo de investigación de Gerontología de la Universidad de A Coruña, explica que “los genes influyen un 30 por ciento en nuestro proceso de envejecimiento, pero a ello se suman otros factores. Algunos no son modificables como la edad, la raza o el género, pero hay otros sobre los que sí podemos actuar y que incluyen llevar un estilo de vida saludable, con actividad física, sin consumo de alcohol ni tabaquismo”.